19 marzo, 2014

Las flores visten de rosa la zona de Costers de l'Ordal

Los almendros ya están verdes y sus flores blancas ya han caído. Ahora es el turno de las delicadas flores del melocotonero y, a continuación , las de los cerezos, que dejarán un blanco pañuelo que secará el llanto de la viña cuando despierte del invierno.

El paisaje de las montañas del Ordal se viste así de rosa claro con estas flores efímeras.


El florecimiento de los melocotoneros es celebrado con gran revuelo en la cultura japonesa y en el caso de seis pueblos de esta zona: Sant Pau d'Ordal, Ordal , Lavern , Cantallops , los Casots y Can Rosell, porque representan el arranque del ciclo de este árbol en una zona muy reducida y de larguísima tradición de este frutal, donde 18 o 20 agricultores aún siguen produciendo los melocotones más dulces y frescos que se pueden encontrar en los alrededores.
Emparrados en pendientes y terrazas con vistas de la llanura del Penedès y rodeados de viñedos, pinos y montes, estos árboles alimentarán con gusto los mejores paladares que se acerquen durante los meses de verano al mercado del melocotón de St. Pau d'Ordal .


El terruño de los Costers de l'Ordal se caracteriza por ser muy calcáreo, seco y soleado, pero también fresco debido a las arcillas que componen sus suelos. Estos cuatro factores configuran la mágica clave para la obtención de los especiales vinos de esta zona de la Denominación de Origen Penedès como también para la obtención de lo que es, sin duda, el mejor melocotón del mundo.

Hasta finales de marzo una patina de rosa pintará este jardín de Barcelona que es el Ordal , la cara soleada de la metrópoli más cosmopolita de la mediterránea y anunciará la primavera simbólicamente.

Ningún cuadro no puede reflejar la belleza de los melocotoneros en flor y ningún retrato nos traerá su olor o el sonido de las abejas rodeándolos. Las bodegas llenas de vino y los campos floridos os esperan.
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